Treinta años haciendo de la calidad una política de país
Queremos que Cataluña siga siendo un espacio seguro y de confianza para estudiar, capaz de atraer proyectos de calidad y evitar que intervengan iniciativas sin garantías suficientes.
Publicación trimestral de AQU Catalunya
Queremos que Cataluña siga siendo un espacio seguro y de confianza para estudiar, capaz de atraer proyectos de calidad y evitar que intervengan iniciativas sin garantías suficientes.
Hay decisiones que, con el paso del tiempo, revelan todo su alcance. El 29 de octubre de 1996, el Gobierno de la Generalitat constituyó AQU Catalunya, una agencia pública e independiente dedicada a garantizar y promover la calidad del sistema universitario. Era la primera del Estado y una de las primeras de Europa. Nacía antes de que la evaluación de la calidad se consolidara internacionalmente y antes de la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior. Aquella decisión pionera expresaba una convicción que hoy mantiene toda su vigencia: la calidad universitaria es una apuesta de país.
Pasados 30 años, estoy convencida de que el sistema universitario catalán es más sólido porque hemos sabido dar continuidad a esta apuesta con instituciones especializadas, independientes y rigurosas. La evaluación de titulaciones, centros, instituciones y profesorado, así como la certificación de los sistemas internos de garantía de calidad, han contribuido a consolidar un marco de exigencia compartido. La calidad ha dejado de ser una actuación puntual o un trámite que necesitábamos superar para convertirse en una cultura de rendición de cuentas, aprendizaje y mejora continua.
Este camino también nos ha enseñado que no es suficiente con evaluar: necesitamos conocer el sistema, comprender cómo evoluciona y contar con evidencias para tomar decisiones. Los indicadores, estudios y encuestas que coordina la Agencia nos ayudan a identificar fortalezas, anticipar problemas y orientar las políticas públicas. La Encuesta de Inserción Laboral, coordinada desde 2001 con el apoyo de los consejos sociales de las universidades públicas catalanas y las universidades privadas, es un ejemplo emblemático de ello. No nos permite únicamente saber si las personas tituladas encuentran trabajo, sino también valorar la calidad del empleo y la adecuación de la formación recibida.
El recorrido de AQU Catalunya es, sobre todo, una obra colectiva. El Gobierno, las universidades, el profesorado, el estudiantado, los profesionales y las personas expertas han asumido diferentes responsabilidades con un propósito compartido: ofrecer una educación superior rigurosa, útil y equitativa, que contribuya al progreso del país. Esta pluralidad es una fortaleza y, al mismo tiempo, nos recuerda que la calidad se construye con liderazgo, coordinación y criterios compartidos.
Hoy, nuevas transformaciones nos exigen la misma capacidad de anticipación que inspiró la creación de la Agencia. La inteligencia artificial está cambiando la forma de enseñar, aprender y evaluar, y abre interrogantes sobre la autoría, la integridad académica y el uso responsable de la tecnología. AQU Catalunya también deberá incorporar las posibilidades de esta tecnología a sus procesos, preservando el criterio experto, la transparencia y las garantías de la evaluación. Al mismo tiempo, debemos afrontar el absentismo del estudiantado, impulsar la innovación docente y reconocer mejor la calidad y el impacto de la investigación.
La internacionalización es otro reto central. No se trata solo de abrirnos al mundo, sino de contribuir activamente a la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior con garantías de calidad. En este sentido, es especialmente significativo que AQU Catalunya haya sido la primera agencia de calidad de Europa en otorgar, en 2026, los Joint European Degree Labels, el nuevo sello impulsado por la Comisión Europea para reconocer los programas conjuntos impartidos por consorcios de instituciones de educación superior de diferentes países europeos. Esta proyección internacional debe ir acompañada de la exigencia: queremos que Cataluña siga siendo un espacio seguro y de confianza para estudiar, capaz de atraer proyectos de calidad y evitar que intervengan iniciativas sin garantías suficientes.
Ante estos retos, AQU Catalunya tiene que seguir aportando conocimiento, criterio y capacidad de anticipación. Su independencia es esencial para mirar el sistema con rigor y perspectiva, y para velar por que las transformaciones refuercen lo que da sentido a la universidad: la calidad de la formación y el valor que aporta a la sociedad. No se trata solo de validar lo que ya existe, sino de formular las preguntas clave y ayudar a construir respuestas que fortalezcan la confianza en el sistema universitario.
Este aniversario es una oportunidad para reconocer el esfuerzo colectivo que ha hecho posible el camino recorrido. Quiero expresar mi agradecimiento a todas las personas que han contribuido a la labor de AQU Catalunya y, muy especialmente, a las que han hecho posible su día a día a lo largo de estas tres décadas. Su dedicación ha contribuido a la construcción de una institución sólida, reconocida y útil al servicio del sistema universitario y el país.
Hace 30 años, Catalunya hizo de la calidad universitaria una política de país. Hoy nos corresponde renovar este compromiso: preservar el rigor, reforzar la confianza y hacer de la mejora continua una ambición compartida. Estoy convencida de que la mejor forma de celebrar este legado es darle futuro, con una AQU Catalunya independiente y con capacidad de anticipación, al servicio de una educación superior de calidad.