Mientras el año académico encara su tramo final, nos acercamos a la apertura del periodo de preinscripciones universitarias de los grados, que tendrá lugar entre el 2 y el 26 de junio. Por ese motivo, ahora más que nunca, hay que hacer énfasis en el valor que tiene la garantía de la calidad de los distintos tipos de enseñanzas universitarias. Actualmente, el número de titulaciones universitarias que se ofrecen en Cataluña es muy elevado: el estudiantado tiene a su alcance más de 1.500 programas oficiales entre grados, másteres y doctorados.
Todas esas titulaciones las imparten las doce universidades públicas y privadas que forman parte del sistema universitario catalán (SUC), los centros que tienen adscritos o los que imparten enseñanzas artísticas superiores. Sin embargo, entre toda esta oferta el estudiantado también encontrará títulos que no son oficiales: es lo que se conoce como títulos propios. Estos títulos propios, que suman aproximadamente también unos 1.500, pueden ser de universidades o centros catalanes o pueden ser de centros que imparten títulos otorgados por instituciones extranjeras y no homologables a títulos oficiales en Cataluña.
La existencia de esta gran variedad de oferta formativa hace muy conveniente que, a la hora de elegir entre una titulación oficial y una no oficial, los más de 90.000 alumnos que entrarán en las universidades en septiembre estén bien informados antes de tomar una decisión, pues elegir un título u otro tiene consecuencias importantes tanto a corto como a largo plazo. Las primeras consecuencias pueden observarse mientras cursamos el título —en relación con la calidad del profesorado y de los recursos que ofrecen las instalaciones o de la calidad de las materias que se imparten— y las segundas se presentan en el futuro, durante la carrera profesional.
¿Qué implica obtener un título oficial?
De entrada, los títulos oficiales son válidos tanto en España como dentro del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), porque tienen reconocimiento oficial. Por ese motivo, son imprescindibles para acceder a la mayor parte de categorías del cuerpo funcionarial o laboral de la Administración pública, a profesiones reguladas (abogacía, medicina, arquitectura, ingeniería industrial, etc.) o a un título de doctorado, lo que no permiten los títulos propios. Podemos distinguir los títulos oficiales fácilmente porque están inscritos en el Registro de Universidades, Centros y Títulos (RUCT) y porque se pueden encontrar en el Canal Universitats y también en el portal EUC Estudis. Si un título de grado, máster o doctorado del sistema universitario catalán aparece en estos buscadores significa que es oficial. Además, el portal EUC Estudis también ofrece información complementaria a la oficialidad y aporta datos sobre la inserción laboral o satisfacción de los graduados y graduadas con cada título.
Las ventajas que ofrecen los títulos oficiales se deben principalmente a que, desde su diseño, están sometidos a un control de calidad externo por parte de agencias de evaluación como AQU Catalunya. Esto, indefectiblemente, implica que cursar una titulación oficial ofrecerá siempre más garantías en lo que se refiere a la formación y al futuro profesional que cursar una que no ha superado ninguna evaluación externa.
Una vez entendidas las características de los títulos oficiales, ¿qué particularidades tienen los demás? Pues bien: los títulos no oficiales, que son los que conducen a la obtención de títulos propios, nunca se tendrán en cuenta como requisito de acceso en oposiciones o en concursos de acceso a la Administración pública, si bien sí pueden tenerse en cuenta como formación continua. Además, no son reconocidos en el EEES. También cabe señalar que la admisión a estos títulos es flexible y que, por tanto, los requisitos para estudiar uno dependen de cada centro.
Dos precauciones básicas
Primera. Para distinguir unos títulos de otros es muy útil ver cómo se presentan en las webs de los centros que los imparten. Si se ofrecen con las nomenclaturas «grado en...», «graduado/a en...», «máster universitario en...» y «doctorado en...», se trata de títulos oficiales. En cambio, los no oficiales suelen ofrecerse con nombres similares pero que legalmente no pueden ser exactamente iguales que los anteriores. Habitualmente, suelen encontrarse así: «grado propio», «máster», «máster en formación permanente», «título de máster», «diploma de especialización», entre otros.
Segunda. En los títulos propios, es necesario asegurarse de que el centro que los imparte es un centro oficial y que está inscrito en el Registro de Universidades, Centros y Títulos (RUCT). Los centros incluidos en este registro pueden encontrarse en las siguientes categorías:
- Centros acreditados institucionalmente: ofrecen máximas garantías por parte de una agencia de calidad.
- Centros autorizados: han sido evaluados por una agencia de calidad y cumplen unos estándares básicos.
- Centros que no aparecen en el registro: no son centros oficiales y son los que ofrecen una menor garantía de calidad, puesto que no cuentan con ningún tipo de evidencia previa de garantía de la calidad.
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