Desde hace una década, la perspectiva de género forma parte del marco normativo de la universidad catalana. En 2015, el artículo 28.1 de la Ley 17/2015, de 21 de julio, de igualdad efectiva de mujeres y hombres, estableció que todos los programas formativos universitarios tenían que incorporar este enfoque, tanto en los contenidos docentes como en los procesos de aseguramiento de la calidad. Esta medida contribuyó a que la perspectiva de género dejara de ser una mera declaración institucional y se convirtiera en un criterio de calidad académica.
En este contexto, AQU Catalunya elaboró el Marco general para la incorporación de la perspectiva de género en la docencia universitaria, que posteriormente se integró en las guías de evaluación de verificación, modificación y acreditación de títulos, así como en la acreditación institucional.
Para conocer hasta qué punto esta incorporación se refleja en la experiencia formativa superior, la Encuesta de Satisfacción que AQU Catalunya lleva a cabo junto con las universidades catalanas incluyó, en la edición de 2024, un módulo específico y voluntario sobre perspectiva de género en la formación universitaria.
Este módulo incluye seis aspectos relacionados con la perspectiva de género, y los titulados y tituladas valoran su grado de satisfacción según su experiencia durante los estudios. En concreto, estos aspectos son los siguientes: la capacidad de desarrollar soluciones profesionales desde una perspectiva de género, el reconocimiento de las aportaciones en el aula, la presencia de referentes femeninos en los contenidos, la diversidad de género en la información pública de la titulación, el carácter inclusivo de los materiales docentes y la difusión del plan de igualdad y del protocolo de prevención del acoso. Podéis encontrar los resultados en este enlace.
La perspectiva de género se nota en las aulas, pero no de la misma forma en todos los estudios
Tal y como se observa en las figuras 1 y 2, los resultados muestran una valoración global positiva sobre la incorporación de la perspectiva de género en la formación tanto de grados como de másteres. En todas las afirmaciones analizadas, más de la mitad de los titulados y tituladas que participan en la encuesta manifiestan un elevado nivel de satisfacción.
El aspecto mejor valorado es el reconocimiento de las intervenciones en el aula: un 77 % de los titulados y tituladas de grado y un 84 % de los de máster consideran que sus aportaciones han sido valoradas por el profesorado y por sus compañeros y compañeras. También obtienen resultados elevados la percepción de la diversidad de género en la información pública y el hecho de que el contenido y el lenguaje de los materiales docentes sean inclusivos y eviten estereotipos.
En cambio, la difusión del plan de igualdad y del protocolo de prevención del acoso y, sobre todo, la capacidad de impulsar soluciones desde la perspectiva de género son los aspectos con mayor margen de mejora. Esto último tiene una relevancia especial porque se vincula directamente con el proceso de enseñanza-aprendizaje y permite observar hasta qué punto esta perspectiva se traduce en competencias útiles para la práctica profesional.
Los resultados también muestran diferencias según el ámbito de la titulación cursada. En los grados, los niveles más altos de satisfacción se registran en Educación, Intervención Social, Enfermería y Salud, y Psicología y Terapia. En los másteres, destacan especialmente las Humanidades —sobre todo, Filosofía, Historia, Lenguas y Literatura—, así como Economía, Empresa y Turismo.
Por el contrario, tanto en grados como en másteres, los niveles más bajos de satisfacción se concentran en los subámbitos de ingenierías, especialmente Arquitectura, Ingeniería de Construcción y Civil, y Tecnologías Industriales.
Este patrón sugiere que el grado de feminización o masculinización de las titulaciones puede influir en la percepción de la incorporación de la perspectiva de género, especialmente en aspectos como la presencia de mujeres referentes y el tipo de contenidos docentes.
¿Experimentan las chicas el "síndrome de la impostora" en las titulaciones donde son minoría?
Por último, el estudio también analiza si existen diferencias entre hombres y mujeres en su percepción del reconocimiento de las aportaciones en el aula, como posible aproximación al denominado síndrome de la impostora.
En este caso, los resultados indican que no existen diferencias estadísticamente significativas entre hombres y mujeres en ninguna agrupación de titulaciones del sistema universitario catalán, ni siquiera en los ámbitos más masculinizados.